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Pregón del Carnaval de Burgos

Comparto con todos los que no podéis estar conmigo el pregón con el que se dará inicio al Carnaval de Burgos. Gracias, espero estar a la altura.

 

CARNAVAL DE BURGOS 2014

 

Burgalesas, burgaleses, cocinillas, castellanos, payasos, exquisitos, brujas y glotones,

Me emociona ser el pregonero de estos carnavales por varios motivos. En primer lugar, por haberme elegido entre todas las personas que podrían estar aquí, grandes personajes y profesionales que ha dado esta tierra, pero también por honrar a la gastronomía, y a un cocinero burgalés de adopción que tanto debe a esta ciudad a la que siempre represento con orgullo allá donde voy.

Pero una vez metido en faena, como en la cocina, hay que resolver…
¿Estaré a la altura de las circunstancias?, me preguntaba.

El caso es que aquí estoy, rodeado de payasos y brujas, malabaristas y romanos, animales salvajes, piratas y soñadores en una ciudad gastronómica. ¡Qué orgullo!

Y siempre ha debido de ser así, porque lo primero que le hicieron al Cid antes de abandonar Burgos fue un homenaje gastronómico:

“Un centenar de castellanos se juntan en Burgos para irse con el Cid.
¡Qué gran comida le hicieron al buen Cid Campeador!
Las campanas de San Pedro tañían a gran clamor.
Por las tierras de Castilla iba corriendo el pregón
de que se va de la tierra Mío Cid Campeador.

800 años después salimos a la calle a celebrar a Don Carnal y sus placeres, a huir de la rutina, a divertirnos, a celebrar nuestras fiestas y nuestra ciudad, a ser nosotros mismos, aunque vestidos de cualquier personaje de ficción. ¡Abandonemos la rutina por unos días!

Dejemos de lado las penas, aparquemos la crisis, pongámonos la peluca y los zapatos y salgamos a disfrutar del placer de estar vivos. Hoy no hay responsabilidades ni lamentos, hoy solo toca divertirse porque comienzan los carnavales de nuestra querida ciudad de Burgos.

Porque Burgos son muchas ciudades: la del camino de Santiago, la de los agricultores, la de San Lesmes, la de las gestas, la de Castilla… pero también la de Atapuerca, la del invierno y, por supuesto, la de la comida. Y, ahora también, la de los bailes de máscaras y disfraces.
¿Acaso hay mejores platos que los de esta provincia? Una de las cosas de las que estoy más orgulloso es de esa identidad, y del estilo que he tratado de llevar adelante basado siempre en la cocina tradicional castellana.

Por eso, Burgos no solo es mi tierra de adopción, sino también la que ha inspirado la cocina que me gusta hacer y en la que creo. ¡Hasta si cuando hago otras recetas las disfrazo de morcilla!

Una de las cosas que más satisfacción me produce del mundo de la cocina es la importancia que ha tomado en los últimos años y que nos ha colocado entre las mejores del mundo. Pero también, el peso que nos ha dado a quienes estamos entre los fogones y nos ha sacado de allí para reconocer lo nuestro. De estar encerrados en la cocina, hemos pasado a ser los protagonistas de una actividad que hoy es considerada un arte. Y creo que es justo ese reconocimiento, aunque es cierto que atrás ha quedado una época en la que no se ha valorado a las “culpables” de que hoy en día existan muchas grandes recetas.

Yo he aprendido, por ejemplo, de mi madre y mis abuelas a hacer muchas cosas, como el cocido montañés. Uno de los misterios de la comida tradicional siempre será para mí esas “recetas de la abuela” contra las que es muy difícil competir.

Mi vocación de cocinero me vino tarde, pero cuando llegó, lo hizo con fuerza. Desde que descubrí esta pasión, trato de mejorar y aprender cada día. Creo que cada uno de nosotros podemos llevar a cabo aquello que nos guste de verdad si estamos decididos a ello.

Ese amor por la cocina a mí me hace disfrutar de mi trabajo y creo sinceramente que, cuando uno tiene un objetivo y va a por él, las cosas tienen más sentido, disfrutando del camino para conseguirlo, por supuesto.

Estamos “obligados” a disfrutar. ¡No lo pensemos más! Comencemos en este mismo momento, encontremos nuestro camino, busquemos la felicidad en las pequeñas cosas. ¿Para qué postergarlo? Ya habrá tiempo para volver a la normalidad, a preocuparse por la cena y la escuela de los niños. Pero ahora estamos aquí y solo podemos disfrutar de este momento.

De alguna manera pienso que la cocina tiene mucho que ver con la vida: la combinación de los ingredientes, los tiempos, la temperatura, las mezclas… La suma de cada uno de los procesos nos conduce al producto final, que lleva trabajo. Y la satisfacción de lograr un gran plato, como una buena vida, tiene lugar en cada pequeño paso. La cocina, como la vida, es una lucha hacia adelante. Lo que haces no se puede deshacer, pero sí se puede cambiar. Quitando o añadiendo unos u otros ingredientes.

No pasa nada por excedernos estos días. ¡Pasémonos con el azúcar! ¡Que haya exceso de picante! ¡Un poco de locura! ¡Más amistad! A la receta de la vida, más en estos tiempos, es lo que creo que hace falta: más precisión con los ingredientes que en este caso, es echarle más.

Y mientras nos lo pensamos, como aquella morcilla echa de aceitunas, el trampantojo, engañemos a las circunstancias y pasémoslo bien, que ya habrá tiempo de quitarnos el disfraz de héroes y cabezudos. ¿O acaso no vamos a poder hacer en la vida lo que hacemos en los fogones?.

Confío en esa semejanza: cocinamos nuestra vida. Si luchamos con determinación y confiamos en nosotros, lo tendremos más fácil. El secreto es medir bien los ingredientes y ponerlo el fuego, que nosotros controlamos.

Desde que empecé a trabajar como cocinero en Burgos el motor de mi profesión ha sido las ganas de aprender. De los comensales, de mis compañeros, de mis maestros. La humildad es la mejor virtud, porque me hace admirar las elaboraciones cuyo resultado siempre espero que sea sencillo. Detrás de esa aparente sencillez hay un inmenso trabajo de todo un equipo sin el que un chef no podría trabajar.

Nada podemos llevar a cabo ni en la cocina, ni en casa, ni en el colegio, ni en la oficina, ni en los carnavales, sino nos ayudamos unos a otros.

¡Viva Don Carnal! ¡Olvidemos a Doña Cuaresma por mucho que quiera instalarse en estos tiempos! Bailemos, cantemos, juguemos, amemos, comamos bien!

¡Viva Burgos, Viva el Carnaval, y vivan los burgaleses y las burgalesas!

¡Felices fiestas a todos!

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